Cuidado de las piernas

La señora Nieves ya no quiere mirar nuestra página web!! Dice que viendo las fotos que se publican en este blog, estas le traen muchos recuerdos de cuando era joven y su cuerpo competía, sin silicona y sin ningún otro artificio, con las figuras voluptuosas de hoy. A ella le gusta mucho el sol, sobre todo cuando puede acompañarlo con una limonada o, en su defecto, una piña colada. La pícara Doña Nieves te dice que: “broncéate las piernas como debe de ser, para que seas el centro de atracción en lo que respecta a tu figura y tu estado de ánimo”. Mejor que sea ella quien, con sus palabras, nos colabore nuevamente en esta ocasión en cuanto a lo de broncéate las piernas como debe de ser, como ella nos lo dice.
“Mis piernas eran mi mayor orgullo en cuanto a lo físico. Ya no son las de antes, porque ahora tengo un poquito de celulitis y además estoy un poquito pasada de kilos. Si hubieran visto mis piernas hace unos diez años, más o menos… Ay! ¡Eran la locura! Yo las ponía al sol de una manera muy especial que me daba resultado y por eso insisto: Broncéate las piernas como debe de ser porque, así, vas a ver que vas a tener muchos admiradores de ojo. Bueno, eso es lo que se pretende, ¿no? En primer lugar, broncéate las piernas como debe de ser, primero, depilándolas muy suavemente. La piel no debe quedar raspada ni dura al tacto.”
“Imagina que tu pareja te las va a besar. Así vas a quedar regia en cuanto a la depilación. Broncéate las piernas como debe de ser, antes de aplicarte el bloqueador solar –a mí poco me ha gustado eso del aerógrafo y de la cámara. Ambas me han dejado muy bien, pero no dejo mi solecito para nada-, échate un poquillo, sólo un poquillo, de crema humectante. Así verás que van cogiendo color a medida que el astro te pasa sus rayos por tus extremidades inferiores. Broncéate las piernas como debe de ser, también, no olvidando esta regla sencilla e interesante: mójatelas de vez en cuando mientras estás al sol”.
“Y por último, broncéate las piernas como debe de ser girándolas y levantándolas hacia el sol. Imagina que estás en un carrusel o algo así, y empieza a moverte como tú quieras pero eso sí, con las piernas levantadas al sol”.

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